lunes, 30 de abril de 2012

En una cultura cuya conciencia ha sido moldeada por sus rituales y una vasta cantidad de imágenes mitológicas, la narración de un mito del Hinduísmo relacionado con la muerte, es un excelente punto de partida para comenzar cualquier discusión sobre la inmortalidad…

“Debido a la grandeza de su corazón, Prajapati (Brahma, el Dios creador) comenzó a crear nuestro universo. Cada una de sus criaturas era única y maravillosa. Las que vivían en la tierra eran inmortales. Sin embargo, un día, un sollozo de dolor llegó a los oídos de Prajapati, a la vez que un olor a descomposición asaltaba sus fosas nasales. Se dió cuenta que muchas de sus creaciones terrestres habían envejecido, se habían debilitado y se encontraban casi sin vida, al igual que la fetidez salía de sus viejos y malogrados cuerpos.

Prajapati cerró sus ojos perdido en la meditación. Su frente estaba arrugada en señal de preocupación, su rostro sonriente se tornó triste, como si las nubes opacaran la luz del sol. En ese momento una sombra salió de su interior y lentamente se convirtió en un cuerpo. Era un cuerpo de mujer, con sus manos plegadas en tono de súplica frente a él. “Quién soy Padre?”, “Porqué he sido creada?”, “Cuál es mi trabajo?” – preguntaba.

Prajapati respondió – “Tú eres mi hija, Muerte” Has sido creada para hacer el trabajo de la destrucción”.

La mujer dijo – “Soy una mujer y a pesar de eso me has traído a la vida para hacer un trabajo tan inhumano! Mi corazón de mujer y mi dharma no soportarán tal crueldad”.

Prajapati respondió – “Debes hacerlo. No hay otra manera”

La mujer seguía protestando pero el Dios era inflexible y desapareció. La mujer se dedicó a llevar a cabo muchos años de “tapas” (sufrimiento espiritual) hasta que Prajapati se vió forzado a aparecer ante ella y le dijo – “toma una vida”

“Por favor Padre, libérame de este difícil karma que me has impuesto” – decía la Muerte.

“Eso es imposible” – dijo el Dios retornando a su morada.

La Muerte se entregó de lleno a realizar más tapas incluso llevando a cabo actos espirituales más severos, hasta que Brahma apareció de nuevo ante ella. Al verlo la Muerte comenzó a sollozar de manera incontrolable, sus lágrimas se convirtieron en un río indetenible. De ese torrente de penas salían imágenes aterradoras.

“Esas son enfermedades. Son tus propias creaciones y serán tus aliadas” – dijo Prajapati.

“Pero siendo una mujer, cómo voy a ser capaz de llevarme un esposo del lado de su esposa? Cómo voy a arrancar un infante del pecho de su madre? Cómo enfrentar el pecado de este trabajo sin corazón?”

Prajapati hizo un gesto para que se callara y dijo – “Tú estás más allá del pecado y la virtud. Tú no serás tocada por el pecado. La gente te llamará a través de su propio karma. Los seres humanos serán víctimas de su propio comportamiento bueno o errado, y tú sólo los liberarás del dolor, les darás paz después de la tormenta y un nuevo nacimiento a partir de uno anterior”

“Pero” – dijo la Muerte – “cuando las esposas, hijos e hijas, madres y padres, estén en medio del dolor, cómo voy a presenciar estas dolorosas escenas?”

El Creador dijo – “Entonces te quitaré la vista. De ahora en adelante serás ciega”

“Y sus llantos y lamentos?” – pregunto la Muerte – “los desgarradores lamentos de hombres y mujeres?”

“Entonces serás sorda. Ninguna voz llegará a tus oidos” – dijo Prajapati

Por lo tanto la Muerte es ciega y sorda; las enfermedades son guiadas de la mano de aquellos que han convocado su propio karma. La Muerte es inocente.


Historia contada por
Mary GONZALEZ

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